Acudimos puntuales a nuestra cita en el Hotel Abades donde ya nos esperaba preparada Elena.
Yo conocía el Hotel, e incluso había dormido en él unos meses antes durante las Calificaciones de la FEPFI (Federación Española de Profesionales de la Fotografía e Imagen), a donde asistí como jurado, y reconozco que tenía ganas de trabajar en él haciendo alguna boda y ver cómo eran las suites. No es mi propósito hacerle publicidad pero, desde mi punto de vista, su arquitectura y decoración parece diseñada pensando en ser el escenario perfecto para hacer un reportaje de boda: mucha luz y grandes espacios; colores, líneas y formas suaves..., y una novia puntual y perfecta que nos esperaba. ¿Qué más se puede pedir?
Hicimos fotos en la suite y en el hall, para terminar de nuevo en la habitación con las fotos familiares. El ambiente familiar fue genial, siendo los sobrinos de Elena, por derecho propio, los únicos que restaban protagonismo a la novia.
Mientras tanto Antonio llegaba a la Iglesia de Montserrat, una pequeña parroquia en la Avda. Cervantes, con una entrada vallada muy cómoda para la llegada y la salida de los novios e invitados, que, además está toda en sombra por la tarde, lo que agradecen ambos y los fotógrafos, que no tenemos que luchar contra el contraste excesivo entre el sol y la sombra ni contra la dureza poco favorecedora del sol directo.
Después de recibir a los invitados, bastante relajados, Antonio y su familia entraron en la iglesia para esperar a la novia, que llegó puntualísima a las 17:01 h. (según los metadatos de la foto correspondiente).
Después de una ceremonia amenizada por un grupo rociero, hubo firmas, fotos familiares, salida, arroz, pétalos, tubos de esos que lanzan papelitos de colores, risas, abrazos, mucha alegría, emoción y, por último, fotos de grupo con los amigos.
Elena es de Granada, pero ella y Antonio viven y trabajan en Madrid. Este perfil y otros muy similares se repiten frecuentemente entre las parejas a las que les hago el reportaje de boda: gente de aquí que vive fuera y que se quiere llevar Granada entera en su álbum de boda. Y cómo no podía ser de otra manera hicimos la sesión de exteriores buscando la Alhambra como fondo, por el Paseo de los Tristes, San Nicolás, Callejón de las Campanas, placeta de las Minas, etc. Todo muy granadino.
El trato con esta pareja ha sido excelente y desde el primer momento ha habido confianza y buen rollo entre nosotros. Son muy buena gente, y tienen el reportaje que se merecen (uno muy bueno aunque me esté feo decirlo).
Muchas gracias por todo.

